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lunes, 23 de octubre de 2017

jueves, 19 de octubre de 2017

Los errores asociados a la atención médica representan un problema de salud pública y se han convertido en una amenaza para la seguridad del paciente. A medida que las instituciones de salud establecen el "error" como una prioridad de investigación, tal vez encontremos la respuesta a la pregunta más fundamental que sigue siendo difícil de alcanzar: ¿Qué es un error asociado a la atención médica?

No obstante un número creciente de estudios e investigación del error en la medicina, pocos han de­finido o medido "error médico" directamente. En su lugar, se han adoptado medidas de sustitución de error que dependen en gran medida de los resultados adversos o lesión (es decir, son el resultado dependiente) en el paciente. La falta de normalización de la nomenclatura y el uso de múltiples y superpuestas de­finiciones de los errores médicos han obstaculizado la síntesis de datos, el análisis, el trabajo colaborativo y la evaluación del impacto de los cambios que se han propuesto para mejorar la prestación de atención médica. Es por esto fundamental conocer el impacto del error médico, su diferencia con la mal praxis y la identi­ficación de las causas del por qué se comenten dichos errores, situación que sin duda contribuye a fortalecer la cultura de la calidad en la prestación de los servicios de salud.

Los errores deben ser conocidos pues la mejor estrategia para evitar en la medida de lo posible su aparición, es darlo a conocer y así evitar que sean encubiertos y en consecuencia, se mantenga latente la posibilidad de que se repita. En gran proporción la mayoría son prevenibles y una fuente de apoyo para constituir una cultura basada en el aprendizaje y tema central de investigación.
En la CONAMED, los conflictos derivados de la comunicación en la relación médico paciente se presenta cuando el personal médico no expresa claramente el mensaje que pretende al paciente, que lejos de tener el mismo nivel de conocimiento médico, puede recibir un mensaje distorsionado o en un lenguaje que no domina, lo que da lugar a problemas en la comunicación y por consecuencia, a quejas y malos entendidos.
En ese sentido es que manejamos los incidentes de comunicación como factores coadyuvantes o detonantes de la comisión de otros tipos de errores, incluso de mayor gravedad, es por esto que deben ser tomados en cuenta en cualquier programa de implantación de acciones de mejora de la calidad.
En este número revisaremos las características del error, el error asociado a la atención médica, la mal praxis, la forma en que estos se comportan, el papel que juegan los mecanismos de comunicación y algunos temas de interés general.

El texto que acabas de leer corresponde al editorial del boletín 5, el cual puedes consultar en la siguiente liga:


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Atentamente
Grupo técnico de análisis de información de la Comisión Nacional de Arbitraje Médico


miércoles, 18 de octubre de 2017


Uno de los temas de mayor urgencia en nuestra sociedad es el relativo a los Derechos Humanos, entendidos estos como la relación que se mantiene entre el Estado y los ciudadanos con “libertades, facultades, instituciones o reivindicaciones relativas a bienes primarios o básicos” que incluyen a toda persona por el simple hecho de serlo. El concepto de derechos humanos es considerado como universal, intransmisible, irrenunciable e inherente a todo individuo, con la intención de garantizar equidad y protección a los seres humanos.

No obstante, los grandes avances en las últimas cuatro décadas en el ámbito de la salud, la violación a estos derechos es un sentimiento que la población percibe, en diversos grados en el transcurrir cotidiano. En este sentido, la Declaración Universal de Derechos Humanos se ha transformado en un punto de referencia obligado para cualquier discusión de carácter ético-político, al considerar a todos los seres humanos, desde la población indígena sin acceso efectivo a las instituciones de salud, campesinos que son discriminados y marginados, sin el poder adquisitivo para medicamentos y tratamientos; trabajadores asalariados que reciben atención en instituciones públicas con largos tiempos de espera; enfermos que no pueden ser atendidos adecuadamente por una infraestructura de servicios y equipamiento defi­ciente; mujeres embarazadas que sufren maltratos durante la atención del embarazo, parto y puerperio; en tanto que la población en general se encuentra expuesta al otorgamiento de una atención médica que con frecuencia descuida la seguridad de los pacientes y sus familiares.
Ante estos hechos, es importante recordar que en 1948 fue redactada la Declaración Universal de los Derechos Humanos, con el propósito de defender los derechos fundamentales de la persona, en el que se reconoce a la salud como parte de ellos y en su artículo 25 menciona que “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios”. Es así como el derecho a la salud es reconocido como un derecho más que indispensable, es fundamental para poder ejercer otros derechos humanos.

Este derecho considera libertades y derechos; entre las libertades se incluye el derecho de las personas de controlar su salud y su cuerpo; derechos sexuales y reproductivos, y sin injerencias; torturas y tratamientos, y experimentos médicos no consensuados. Entre los derechos se consideran el derecho de contar con el acceso a un sistema de protección de la salud que permita que todas las personas obtengan las mismas oportunidades de disfrutar el grado máximo de salud que se pueda alcanzar.

Las políticas y programas de salud deben promover los derechos humanos, en función de la manera en que se formulen y se apliquen. La adopción de medidas orientadas a respetar y proteger los derechos humanos a­fianza la responsabilidad del sector sanitario respecto de la salud de cada persona. En este sentido, debe trabajarse a favor de que los miembros del equipo de salud se comprometan con los derechos y garantías contenidas en la Constitución y en los respectivos convenios internacionales vigentes, los cuales no deben entenderse como exclusión de otros, que siendo inherentes a la persona humana, puedan no ­figurar expresamente en ellos.

En México nuestra constitución contempla dicho derecho, sin embargo hay mucho camino por andar, para actuar con equidad y efectividad, asegurar el acceso a este servicio y preservar un derecho que nos beneficia a todos.

El derecho a la salud nos incluye a todos.

El texto que acabas de leer corresponde al editorial del boletín 4, el cual puedes consultar en la siguiente liga:


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Grupo técnico de análisis de información de la Comisión Nacional de Arbitraje Médico



martes, 17 de octubre de 2017


 Es un hecho que en las últimas décadas, en distintos lugares del mundo se está realizando un esfuerzo para conocer cuáles son los eventos adversos que se encuentran en el entorno de la atención médica, con el firme propósito de conocer sus causas y en consecuencia, diseñar y poner en práctica soluciones efectivas a estas situaciones que tanto afectan la salud y la seguridad de los pacientes.
Ante este panorama, la seguridad del paciente se ha convertido en una actividad prioritaria de los Sistemas de Salud, de los establecimientos de atención médica y del personal de salud, siempre con el propósito de prevenir y evitar en la medida de lo posible, los riesgos de accidentes y los daños que pueden llegar al paciente, originados por eventos adversos que son prevenibles durante la atención médica sin desmerecer ni dejar de reconocer a la seguridad como un componente sine qua non de la calidad de atención médica.
Uno de los puntos de partida en materia de seguridad del paciente es tener un lenguaje homogéneo que favorezca la comunicación entre el personal médico y los usuarios de los servicios de salud, y así entender la complejidad del proceso salud-enfermedad y ubicar el acto médico dentro de este contexto, asimilando fácilmente los cambios en la relación médico paciente y en especial el conflicto que se está viviendo en ella. La implementación de estrategias que permitan la solución de conflictos, es uno de los objetivos prioritarios en algunos países, de ahí que la detección de la problemática relacionada con las fallas en el proceso de comunicación se transforma en una prioridad de estudio y solución, para mantener las bases del ejercicio de la medicina, y lograr además hacerlo con calidad y preservando la seguridad del paciente en los servicios de salud.

Para que esto sea posible, se requiere en primera instancia estandarizar la terminología, con el propósito de tener un arranque adecuado, y que sea similar y comparable, ya que a la fecha, se ha desarrollado un metalenguaje, lo que en condiciones normales podría tener una acepción diferente para quien lo usa, dado que este riesgo existe y que precisamente se trata de evitar confusión alguna y de que todos entendamos y expresemos lo mismo, se ha desarrollado un glosario de términos frecuentes utilizados dentro de la aplicación de la seguridad del paciente a cargo de la OMS, como parte fundamental en el establecimiento de cualquier programa o proyecto de seguridad del paciente, hecho que no solo sucede en el idioma español sino en todos los idiomas.
Los eventos adversos se han distinguido por ser la consecuencia producida por el error, que desde nuestra perspectiva no solo involucra al personal médico, sino a todo el equipo de salud y en gran medida a la institución. Siendo los eventos adversos una problemática de salud pública, ya que las muertes producidas por estos, son comparables con la mortalidad a causa de accidentes automovilísticos o las muertes por cáncer de mama en algunos países.
Es importante generar mecanismos de control que tengan por objetivo prevenir errores y así cumplir con la responsabilidad de disminuir y mitigar la gran cantidad de actos inseguros dentro de los sistemas de salud considerando que la seguridad es un principio fundamental en el cuidado del paciente y un elemento crítico de los procesos de gestión de calidad, sobre todo cuando nuestros esfuerzos se enfocan en el mejor resultado para el paciente, favoreciendo así el desarrollo de una cultura de seguridad, que por una parte acepta los riesgos inherentes a la prestación de los servicios y que por otra, permita abiertamente la discusión de eventos adversos y los errores o fallas en el sistema, sin perder de vista que el progreso hacia atención médica segura requiere tiempo, es lento y necesita del compromiso de todas las áreas, incluyendo administraciones y servicios generales, para posicionar la seguridad de los pacientes en el centro las políticas como una prestación de servicios libre de eventos adversos y así atenuar en su caso, las inconformidades que se generan derivadas del acto médico.

El texto que acabas de leer corresponde al editorial del boletín 3, el cual puedes consultar en la siguiente liga:


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Grupo técnico de análisis de información de la Comisión Nacional de Arbitraje Médico

lunes, 16 de octubre de 2017

Un principio fundamental de la medicina, primero no hacer daño, que se atribuye a Hipócrates, parece por demás, ser muy obvio en la prestación de la atención a la salud, no obstante existe un gran número de incidentes adversos que provocan daño en los usuarios de los servicios de salud y que en consecuencia, dan pie a inconformidades, a la promoción de quejas, al deterioro de la relación del personal de salud con el usuario, entre otros. Desde la publicación del informe Errar es humano en 1999 del Instituto de Medicina, realizar mediciones, informes de daños y los resultados en la ejecución de medidas para mejorar la seguridad del paciente han tenido prioridad en las instituciones y dependencias de salud en el mundo. Sin embargo, las estadísticas nacionales e internacionales nos muestran que aún queda mucho por hacer.

El primer paso para reducir el daño al paciente es comprender la magnitud del problema. Esto sólo se puede lograr con informes precisos, con reportes certeros y utilizando fuentes de información de calidad. En este sentido, es necesario obtener información que permita evaluar que barreras aportan a la mejora de la seguridad, favoreciendo un enfoque sistémico que permita reducir el daño, que benefi­cie el desarrollo de una cultura de seguridad del paciente, involucrando activamente la participación de los usuarios (pacientes y familiares) como corresponsables en las acciones de seguridad del paciente, considerando en la medida de lo posible, la atención basada en la evidencia y la toma de decisiones a conciencia.

Cuando el daño ha sido tal que incide en la muerte del usuario, es indispensable saberlo para prevenir futuros incidentes. Actualmente las estadísticas ofi­ciales no consideran a los errores médicos como causa de defunción tal y como se comenta en una de las aportaciones.
Es de destacar que el liderazgo en todos los niveles es necesario para reforzar la seguridad en los sistemas de salud y para fomentar una cultura de la seguridad, considerando estos temas desde la formación de recursos humanos para que el conocimiento se traduzca en la práctica.
Por encima de todo, el proceso de atención médica debe centrar todos los esfuerzos en los usuarios, en la seguridad del paciente a su paso por el establecimiento de atención médica, considerando el cumplimiento de sus expectativas como objetivo principal, sin dejar de lado el restablecimiento de la salud.
En este número, revisaremos temas que nos harán reflexionar y entender un poco más, a los incidentes adversos.

El texto que acabas de leer corresponde al editorial del boletín 1, el cual puedes consultar en la siguiente liga:


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Grupo técnico de análisis de información de la Comisión Nacional de Arbitraje Médico






jueves, 12 de octubre de 2017


En el mes de junio de 2011 la CONAMED recibió por primera vez y por un período de cuatro años, de parte de la OPS/OMS, el nombramiento de “Centro Colaborador en Calidad y Seguridad del Paciente”, consiguiendo recientemente la ratificación del mismo para un nuevo periodo 2015-2018. Entre las funciones principales del Centro Colaborador se destaca lo relativo al fomento a una cultura de la calidad de la atención y la mejora de la seguridad del paciente, a través de la realización de actividades vinculadas con promoción, divulgación, capacitación, investigación, integración de información y desarrollos conceptuales y metodológicos sobre la Clasificación Internacional de Seguridad del Paciente y temas afines.
Las actividades y proyectos que serán realizados como parte del programa de trabajo tendrán un abordaje bajo el enfoque de los tres términos de referencia acordados:


  • Apoyar a la OPS/OMS en el desarrollo de técnicas de mediación y expertos forenses en los mecanismos alternativos para la resolución de confl­ictos entre los ciudadanos y los sistemas de salud.
  • Colaborar con la OPS/OMS en el empoderamiento de derechos a la salud de los ciudadanos a través de la promoción, difusión y la educación en materia de derechos de los pacientes.
  • Brindar apoyo a la OPS/OMS en la implementación de la calidad de la atención en los sistemas para reducir los confl­ictos entre los ciudadanos y los profesionales de la salud a través de la promoción, implementación y uso de sistemas de notificación y registro de eventos adversos en las unidades médicas.




Con el fin de dar a conocer los resultados de los mismos es que surge la necesidad de contar con un órgano de difusión que nos permita compartir con el público interesado en dichos temas, las reflexiones, hallazgos y avances que sobre los mismos vienen trabajando los compañeros colaboradores de la CONAMED. El boletín del Centro Colaborador de Calidad y Seguridad en el Paciente, constituye un proyecto editorial al cual le auguramos un gran éxito en la medida que existe una amplia variedad de temas a considerar, asimismo con el fin de establecer un diálogo con nuestros lectores y usuarios, ponemos a su consideración el correo electrónico: centrocolaborador@conamed.gob.mx, así como el blog que aparece en la página institucional a fin de recibir sugerencias y comentarios sobre los contenidos presentados.
El contenido central de este primer número consiste en incluir algunas generalidades y propósitos sobre los Centros Colaboradores, particularmente de México con énfasis en el que ahora nos ocupa. Se menciona el ciclo de sesiones académicas que se llevan a cabo regularmente en la CONAMED, se incluye una nota histórica sobre los Padres de la medicina moderna, un apartado metodológico sobre los Procesos de gestión de calidad, una sección sobre cuestiones jurídicas relativas al acto médico y un apartado de Hechos y datos, en el cual se analizan las principales inconformidades recibidas por la CONAMED durante 2014.
No omitimos señalar que los contenidos y temas tratados en éste y los números subsecuentes del boletín tendrán como fin último contribuir a la mejora de la seguridad del paciente mediante la propuesta de soluciones que impacten en la calidad de la atención pretendiendo siempre el prevenir riegos y disminuir daños a los pacientes.
Con la Calidad y la Seguridad del Paciente en el centro del debate elaboramos este primer boletín esperando aportar con temas que prometen un atractivo momento de lectura y consulta académica y científica. Exhortamos a nuestros lectores a seguir nuestra publicación, a escribirnos, a re­flexionar sobre los contenidos y a enviarnos las sugerencias que tuvieran al respecto.

El texto que acabas de leer corresponde al editorial del boletín 1, el cual puedes consultar en la siguiente liga:


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 Grupo técnico de análisis de información de la Comisión Nacional de Arbitraje Médico



miércoles, 11 de octubre de 2017

El compromiso entre pacientes y familiares para el autocuidado


Teniendo en cuenta la importancia del autocuidado en la promoción de la salud y el bienestar de los seres humanos, resulta necesario proponer una nueva forma de asumir el autocuidado en los pacientes y sus familiares, de acuerdo con sus características culturales de género, etnia, clase y ciclo vital, siempre pensando en favorecer la relación entre el personal de salud y los usuarios de los servicios de salud.

En este sentido, el presente artículo presenta una metodología para involucrar a los pacientes y sus familiares, ya que se ha demostrado que cuando los pacientes se involucran en el cuidado de su salud se favorece la seguridad y calidad de la atención.


A través de esta metodología, se consideran cuatro estrategias principales con la finalidad de promover el compromiso del paciente y familia en la seguridad del paciente y la calidad de la atención. 
Animar a los pacientes y familiares a participar en calidad de asesores. 
Promover una mejor comunicación entre los pacientes, sus familiares y los profesionales de la salud desde la admisión a la unidad hospitalaria. 
Implementar la atención segura continua, manteniendo al paciente y a su familiar con informes constantes mediante la enfermera en turno.
Involucrar a los pacientes y sus familias en la planificación del egreso.

Para concluir, no olvidemos que se debe plantear que la seguridad del paciente dentro de los programas de garantía de calidad, no es un modismo, ni un nuevo enfoque en los servicios de salud; sino una responsabilidad profesional implícita en el proceso de atención médica, sin embargo, resulta necesario apoyarnos en los familiares o cuidadores de los pacientes, así como en la participación del paciente, para que esto se pueda llevar a cabo, es necesario considerar en los programas educativos, temas de autocontrol y/o autocuidado y así poder impactar en el curso de la enfermedad, en cuanto a la calidad de vida del paciente y a las complicaciones de salud que ellas generan.

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martes, 10 de octubre de 2017

Fuentes de Información para la medición de los eventos adversos


Cada vez con mayor frecuencia se habla de la importancia que en el ámbito de la seguridad del paciente tiene la ocurrencia de los eventos adversos, su frecuencia, tipología, impactos, entre otros, de ahí la relevancia de disponer de fuentes de información que nos permitan el conocimiento y la caracterización de los mismos.
En ese sentido, el propósito de la presente aportación es hacer una revisión de las diversas fuentes a partir de las cuales un establecimiento médico o institución de salud puede obtener un acercamiento sobre el número de incidentes o eventos adversos ocurridos durante el proceso de atención a la salud que ha brindado. 


Por ello comentamos de manera breve algunas metodologías y fuentes de información que pudieran mostrar, al menos de manera global, la magnitud de los eventos adversos presentados, así como la etiología multicausal de éstos y sus efectos sobre la población sujeta de análisis.
Dentro de los mecanismos que permitirán la consulta directa con la población involucrada con los eventos adversos, sea por ser personal de salud responsable de la atención médica o bien usuarios de los servicios de salud, se mencionan los siguientes: 

Sistemas de notificación y reporte continuos de eventos adversos. 
Reporte de los eventos e incidentes por parte de la población usuaria y sus familiares, a través del levantamiento de quejas y reclamaciones. 
Aplicación rutinaria de encuestas locales en población previamente seleccionada (sea necesaria, como personal de salud prestador de la atención).

Como parte de los métodos indirectos de cuantificación de eventos, se destacan los siguientes mecanismos: 
Revisión de historias clínicas (en forma retrospectiva) a partir de trazadores previamente seleccionados a fin de obtener un índice mayor de efectividad en la metodología. 
La revisión y análisis de expedientes médico-legales que se levantan en ocasión de una queja (por ejemplo el proyecto ARIEL sobre los laudos de CONAMED). 
La revisión y análisis de expedientes médico-administrativos correspondientes a proyectos como el de búsqueda intencionada de muertes maternas. 
Utilización de bases de datos de la estadística de egresos hospitalarios o de procedimientos médico quirúrgicos, con el fin de documentar indicadores y parámetros previamente establecidos, generalmente orientados a la medición indirecta de la calidad del servicio prestado.

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Grupo técnico de análisis de información de la Comisión Nacional de Arbitraje Médico

viernes, 6 de octubre de 2017

Un acercamiento al estudio de la seguridad del paciente en el caso de usuarios inconformes con la atención brindada por los servicios de salud en México, 2016


La importancia de abordar el tema de los incidentes adversos radica en que posterior a una atención a la salud, estos llegan a representar una causa de elevada afectación de varios tipos a la población usuaria, no solo en cuanto a morbilidad y en casos extremos de mortalidad; sino también respecto al impacto tanto en términos económicos para el sistema de salud, como de pérdida de confianza en la relación médico paciente. 

En este contexto no es de extrañar que el tema de la seguridad del paciente cobre de más en más importancia en el ámbito de la investigación en salud; sin embargo es importante destacar que el pleno desarrollo de este tipo de estudios se ha visto en gran parte limitado debido a que si bien existe desde el año 2009 una Clasificación Internacional de Seguridad del Paciente (CISP), ésta se encuentra aún en una versión no acabada, siendo un punto por demás crítico la “ausencia de una taxonomía común sobre dicho tema que permita armonizar los conceptos clave, los principios, las normas y los términos requeridos. 



Es por ello que en el esquema de trabajo del Centro Colaborador sobre Calidad y Seguridad del Paciente se contemplan, entre otras, dos grandes actividades: el desarrollo conceptual en torno a la CISP y la integración de nueva información relativa a la seguridad del paciente.

En este espacio se han presentado los esfuerzos realizados por CONAMED a través del Centro Colaborador sobre Calidad y Seguridad del Paciente para la obtención de cifras utilizando los expedientes de la queja médica (en particular los laudos emitidos), cuyos resultados referentes a los incidentes adversos se han organizado aplicando una propuesta de lista ampliada y su taxonomía correspondiente.

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jueves, 5 de octubre de 2017

Para la prevención de la infección del sitio quirúrgico: 29 formas para detener las infecciones quirúrgicas y evitar las súper bacterias

Con base en el documento publicado por la OMS denominado “Global Guidelines for the Prevention of Surgical Site Infection” en el que se han enlistado de 29 recomendaciones para hacer frente a la creciente carga de las infecciones asociadas al cuidado de la salud de los pacientes y los sistemas de atención de la salud a nivel mundial. Esta nueva guía esta destinada a salvar vidas, reducir costos y detener la propagación de microorganismos multirresistentes.
Las recomendaciones fueron diseñadas para hacer frente a la carga de las infecciones asociadas con el cuidado de la salud tanto en los pacientes como en los sistemas de atención en salud en todo el mundo.

En el presente documento se incluyen 13 recomendaciones para el período preoperatorio y 16 para prevenir infecciones durante y después de la cirugía. Van desde simples precauciones tales como garantizar que los pacientes se bañen antes de la cirugía y la mejor manera para que los profesionales de la salud que forman parte del equipo quirúrgico tengan especial cuidado con la higiene de las manos y algunas otras dirigidas a orientar sobre cuándo emplear antibióticos para prevenir infecciones, qué desinfectantes utilizar antes de la incisión y qué suturas elegir.


Para comprender mejor la necesidad de esta guía, es necesario revisar los factores de riesgo de infección del sitio quirúrgico con las variables de la epidemiología y la carga mundial que esto representa, es así como debemos partir de la definición de la infección del sitio quirúrgico, entendido como posibles complicaciones asociadas a cualquier tipo de procedimiento quirúrgico. A pesar de que la infección de la herida quirúrgica está entre las infecciones asociadas al cuidado de la salud en mayor proporción pueden ser prevenibles, siguen representando una carga en términos de morbilidad y mortalidad del paciente y un costo adicional para las instituciones de los sistemas de salud a nivel mundial.
Las consultas técnicas de la OMS llevaron a la adopción de 29 recomendaciones que abarcaban 23 temas para la prevención de la infección quirúrgica en los períodos pre, intra y postoperatorio. Para cuatro temas, el grupo de desarrollo de directrices consideró que la evidencia disponible no era suficiente para desarrollar recomendaciones relacionadas. Para cada recomendación, la calidad de la evidencia se clasificó como "muy baja", "baja", "moderada" o "alta".
Por estas razones, la prevención de la infección del sitio quirúrgico ha recibido considerable atención de los cirujanos y de los profesionales de la salud para mejorar el control de infecciones. Además que se ha demostrado la vinculación de la presencia de infecciones de sitio quirúrgico y la percepción entre los usuarios de los servicios de salud con mala calidad en la atención.

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